domingo, 23 de marzo de 2008

**** ARRIBA LAS MUJERES!!!


**********************LAS VIEJAS MÁS LYNDAS DE LA FCC!!!!



PASEANDO DENTRO DE LAS PAG.. DE MILENIO, ME TOPE CON EL TAN FAMOSO SEXODROMO Y ME DIO UN NO SE QUE, QUE, QUE SE YO...Y ME QUEDE VIENDO CADA UNA DE LAS COSAS QUE ESCRIBE ESTA MUJER TAN CRITICADA POR ALGUNAS PERSONAS......LA NETA ES QUE ES MUY INTERESANTE EL TEMA Y CLARO MARCA NUESTROS DERECHOS DE VIEJAS!!!








JAJAJAJA EN FIN LOS DEJO CON ESTO...





**** ARRIBA LAS MUJERES......O ABAJO...LAS DOS SON BUENAS...JAJAJAJA :-p








////MILENIO.- La semana pasada les prometí que hoy dedicaría la columna a esas prerrogativas eróticas que las féminas unidas del mundo deberían tener y que van más allá de los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, reconocidos en la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo y en la IV Conferencia Mundial de la Mujer. No me refiero a ellos (aunque agradezco su existencia), sino a todas esas prácticas, sensaciones, juegos, disfrutes, cachonderías, calenturas que las chicas de hoy, tururú, tururú (así tengan 20 o 60 años), deberían no sólo experimentar alguna vez en la vida, sino con frecuencia, con intensidad, con alegría. Por supuesto, con la complicidad de sus parejas y con el amor que arropa sus relaciones, pero también en la soledad de sus habitaciones si es que no se tiene, por el momento, un compañero o compañera con quien rendirle culto al dios Eros.
Releyendo Estudio de la sexualidad femenina, escrito en 1976 por Shere Hite —historiadora e investigadora mundialmente conocida por sus Informes—, pienso que las cosas no han cambiado mucho de los setenta a la fecha, pero también descubro que desde hace décadas numerosas mujeres han tratado de gozar su sexualidad a pesar de las barreras sociales, culturales, familiares y personales con las que suelen crecer.
Lo saco a colación porque los puntos que toca Shere son justo de los que hablo (y aún no me refiero al G). Por ejemplo, la masturbación. Todas las damas deberían tener el derecho a ejercer con plena libertad el autoerotismo. De hecho, 82 por ciento de las encuestadas por Hire en aquellos tiempos aceptó que se masturbaba, pero lo hacía a solas. Esta práctica se debe recomendar, entre muchos otros motivos, porque es una de las más importantes claves para comprender la sexualidad femenina desde el orgasmo y la excitación. “Hemos llegado a un punto en nuestro pensamiento como sociedad que se acepta que las mujeres gocen con el sexo, siempre y cuando cumplamos con nuestro ‘papel como mujeres’, es decir, el de dar placer a los hombres. Es posible que en un futuro podamos creernos con derecho a disfrutar con la masturbación también, a tocar, explorar y gozar de nuestros cuerpos de la forma que deseemos, no solamente cuando nos encontremos a solas, sino también hallándonos en compañía de otra persona”, dice Hite y lo aplaudo.
Las mujeres tienen también el derecho a experimentar el orgasmo durante la relación sexual, sin que esto se vuelva una opresión, es decir, la parte medular, necesaria, para decir que se tuvo sexo satisfactorio. Es decir, debemos “trabajar” para ganarnos el orgasmo, pero no convertirlo en una obligación, en algo que le dará más satisfacción a la pareja que a la misma mujer (muchas se trauman si no lo logran porque creen que la contraparte se “enojará” o “sufrirá” si ella le informa que no alcanzó la muerte chiquita, olvidándose por completo del placer propio).
El derecho a amar a otras mujeres debería dejar de verse como algo raro o anormal, pues no lo es. Y no se trata de pedir “derechos especiales o adicionales”, como han dicho representantes del colectivo lésbico-gay, bisexual y transgénero, sino de la observancia de los mismos derechos que tienen las personas heterosexuales. De hecho, muchas damas nunca reconocen su orientación homosexual por el miedo a ser señaladas por el dedo flamígero de una sociedad que se niega a comprender todo lo que integra el concepto de diversidad sexual.
El derecho a tener información desde temprana edad sobre control de la natalidad (con datos reales, con estudios personalizados y no con historias de abejitas y flores); a expresarse eróticamente en la edad madura, como quieran y con quien quieran; a preguntar e informarse; a visitar sex shops para comprar juguetes sin ser tachadas de “ninfómanas” (¡qué absurdo!); a expresarse en la cama con palabras, gritos o gemidos sin que nadie se asuste; a decir lo que les gusta y cómo les gusta.
Claro, no se trata de volvernos seres totalmente sexuales, que sólo pensemos en relacionarnos íntimamente. Quien así lo vea ha entendido mal el mensaje. Aquí abogo por que las chicas entiendan que experimentar todas las aristas de su sexualidad es un privilegio, un derecho que deben ejercer para poder integrarlo a su vida cotidiana y “morir” de gozo cada vez que quieran, sin sentirse mal con ellas mismas.